¡Yo no estoy de acuerdo con que se desincentive el uso del carro en Bogotá!*

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*Escrito por: Valkiria

El martes pasado tuve una de las peores experiencias que he vivido en el transporte público capitalino. Ese mismo día, y luego de pasar más de tres horas en Transmilenio intentando llegar a mi destino, leí otro de los anuncios de Peñalosa recalcando la necesidad de desincentivar el uso del automóvil como respuesta para mejorar la movilidad en Bogotá.

Cuán sería mi molestia al ver que la noticia recibía apoyo de miles de bogotanos.

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Y por favor, no me mal entiendan. Estoy de acuerdo con Peñalosa y Petro en que es necesario que los ciudadanos con carro usen el transporte público; sin embargo, creo que desincentivar el uso de los automóviles no es la medida correcta y que, por el contrario, la solución está en incentivar el uso del transporte público.

Se podría pensar que la diferencia entre estas dos medidas es prácticamente inexistente; sin embargo, quiero explicar por qué hay una gran brecha entre ambas y por qué, a mi parecer, desincentivar el uso del carro es no sólo un mecanismo inútil y clasista sino que, además, pone en evidencia el deficiente servicio que presta Transmilenio.

En el último mes el gran debate se ha dado en torno a cuáles pueden ser las herramientas que le permitan a la administración distrital “obligar” a los ciudadanos a montarse al transporte público. No obstante, no se habla de mejorar el servicio que presta Transmilenio como el principal y, quizás, único incentivo que puede darse para que las personas empiecen a usarlo. No he escuchado tampoco que se reconozca que el servicio que presta Transmilenio es tan malo que muchos bogotanos no lo quieren usar y que, por ello, es necesario pagarle a un grupo de asesores para que diseñen mecanismos que obliguen a los capitalinos a ser clientes de los buses articulados. Nadie ha puesto de presente en las altas esferas del Distrito que para impulsar a más personas a usar Transmilenio, es necesario que cada vez que uno se sube (o mejor, se logra subir) no salga queriendo no ver uno de esos buses rojos nunca más.

Por lo anterior, pienso que el enfoque es equivocado y tengo la convicción de que aún cuándo se implementen todo tipo de mecanismos para desincentivar el uso del carro, las personas que usan a diario este medio de transporte buscarán los medios para seguir haciéndolo dado que no existe un incentivo más grande para no usar el transporte público que las condiciones mismas en que éste presta su servicio.

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Así, la implementación de las medidas propuestas tendrá un efecto marginal pues, como dicen por ahí, “hecha la ley, hecha la trampa” y quienes así lo deseen encontrarán la manera para seguir usando su carro y evitar la horrible experiencia de montar en los buses articulados a diario.

Frente al pico y placa, quienes tenían la posibilidad compraron dos carros; si se pusieran peajes, quienes puedan los van a pagar; y si se aumentan los impuestos, también existirán quienes estén dispuestos a pagarlos. Hay para quienes pagar un poco más no es un impedimento para usar el carro y ellos pagarán lo que sea necesario para evitar subirse a Transmilenio. En este sentido, las medidas que propone la actual la administración y las que propuso la anterior, sólo van a golpear a quienes no puedan asumir los altos costos de tener más de un vehículo o de pagar peajes sin que ello represente una reducción significativa del número de autos que se movilizan en la ciudad.

En este panorama, sería mucho más fácil y efectivo mejorar el transporte público de la ciudad para así atraer nuevos usuarios.9 Muchos conductores preferirían no conducir durante varias horas en los interminables trancones de la ciudad y ahorrar el costo de la gasolina si se garantizara que podrán tener un viaje seguro y bueno al usar el Transporte público.

Por otro lado, Peñalosa indica que se espera que 15 de cada 100 bogotanos que se movilizan en carro ya no lo hagan. Sin embargo, no se ha hablado de cómo se espera mejorar la capacidad y calidad del Transporte público para recibir a esta gran cantidad de nuevos usuarios. ¿Pretende el alcalde que una flota de buses que no cuenta con la capacidad para prestar un buen servicio a los actuales usuarios reciba un alto porcentaje más?

Ahora bien, Peñalosa tiene razón al afirmar que grandes ciudades como Londres, París o Nueva York, sufrirían de colapsos si la mayoría de sus ciudadanos usaran el carro particular. Sin embargo, lo que no dice el alcalde es que estas grandes ciudades cuentan con robustos sistemas de transporte (metro, buses, trenes y tranvía) que le permiten a sus ciudadanos movilizarse a diario en buenas condiciones, razón por la cual la mayoría no necesita usar el carro particular a diario. Es tramposo comparar el uso del carro en Bogotá con el de París si antes no se dice que buses parecidos a Transmilenio son sólo una pequeña parte de las opciones para transportarse en la capital francesa y que, además, los parisinos cuentan con metro y buses para desplazarse. Si queremos que los bogotanos usen el carro tan poco como lo hacen los habitantes de París, Nueva York o Londres, es necesario que nuestra capital cuente con un sistema de transporte que sea siquiera la mitad de bueno y seguro que el de esas ciudades.

Nunca será una solución para este problema forzar a las personas a que se bajen del carro si antes no se crean condiciones dignas para que los usuarios se movilicen en el transporte público. Y no me refiero a que todos vayamos sentados en un bus con tan solo dos o tres pasajeros más. Describo un transporte en el que los robos y los abusos sean una excepción y en el que hayan los buses suficientes para que los ciudadanos puedan trasladarse sin sentir que las vacas que llevan a los mataderos reciben un mejor trato que ellos: al menos las vacas no van unas encima de otras, con el temor de que haya una intentando robarlas y algún toro que quiera sobrepasarse con ellas.

7Si el alcalde quiere que la gente use Transmilenio, la solución es muy sencilla: tome medidas para mejorar el servicio, mande más buses, mejore la seguridad dentro del sistema, regule los horarios de las rutas. ¡Realice la gestión necesaria para que un viaje en Transporte público no sea un atentado contra la dignidad de los bogotanos! Le aseguro que si hace eso, no será necesario que maquine ideas para obligar a la gente a usar un mal transporte, pues quienes usan todos los días el carro empezarán por decisión propia a dejarlo guardado en la casa.

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Un comentario en “¡Yo no estoy de acuerdo con que se desincentive el uso del carro en Bogotá!*

  1. Pienso que al no usar carro la única opción no puede ser el trasporte público. Si bien muchas personas lo necesitan porque no viven cerca de su trabajo, universidad, colegio u otro lugar donde se necesite llegar; es bueno pensar en otro medio que nos facilite el viaje por ejemplo una cicla, patines o incluso esas ciclas que tienen motor. Esto para recorridos cortos, ya en los trayectos largos y pensando que no todos tienen el tiempo o la disponibilidad de montarse en otro medio de transporte si es necesario replantear y dejar la duda o tal vez una propuesta al señor alcalde de Bogotá sobre como mejorar las condiciones del trasporte público, no solo transmilenio o de los buses del sitp.

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