SALARIO MÍNIMO E INFLACIÓN OBJETIVO

El año 2015 ha sido un año desafortunado para la economía colombiana. Por una parte, Colombia ha enfrentado al fenómeno del Niño más grave en muchos años; y por otra parte, el descalabro de los precios del petróleo ha hecho que ingresen menos dólares al país, haciéndolos escasos y generando un devaluación; es decir, un aumento en la tasa de cambio que es el “precio” del dólar. Para rematar, Estados Unidos está “saliendo” de su crisis y aumentó su tasa de interés, sacando dólares de nuestra economía.

El anterior coctel trae consigo un duro guayabo. En primer lugar, se tiene un aumento de la tasa de cambio que implica el encarecimiento de todos los productos importados y de aquellos productos cuya producción tiene insumos importados. Por otra parte, el fenómeno del Niño ha aumentado los precios de los alimentos.

La suma de lo anterior hace que el dinero de todos los colombianos valga cada vez menos, pues se pueden comprar menos bienes con la misma cantidad de dinero. El Banco de la Republica (BANREP) tiene el deber constitucional de proteger a los ciudadanos de la inflación, por lo que en los últimos 15 años ha adoptado la política de inflación objetivo. Dicha política consiste en ser serio, cumplir con lo que se promete. El BANREP anuncia una inflación objetivo y luego hace su política con el fin de lograr su objetivo. Si el BANREP es serio y cumple sus promesas, es una institución creíble y los empresarios al creerle, fijan sus precios de acuerdo con las promesas del banco. Por el contrario, si el BANREP no cumple, pierde credibilidad y los ciudadanos fijan los precios de acuerdo a lo que ellos creen que se dará. Se genera una situación de precios inestables y volátiles

En la actualidad, el objetivo de inflación es del 3% y existe un rango en el cual la inflación es aceptable, del 2% al 4%. En estos meses, el BANREP ha subido la tasa de interés con el fin de bajar la inflación, la cual claramente se salió del rango de tolerancia (en este momento se encuentra cerca del 6%), y se teme que el BANREP pierda su credibilidad. ¿Cómo funciona esa política? Al subir la tasa de interés se desincentiva el consumo y la inversión, lo que reduce la demanda y por ende ayuda a disminuir los precios, pues la gente compra e invierte menos.

A partir del anterior contexto, es necesario preguntarse si las acciones tomadas por el Banco de la Republica han sido las adecuadas, y, por otra parte, ver cuál debería ser el aumento del salario mínimo. Ambas preguntas trataran de responderse a continuación.

Algunos analistas sugieren que el aumento del salario mínimo debe ser inferior a la inflación, lo anterior bajo el argumento de frenar la “espiral inflacionaria” (una inflación cada vez mayor). Según ellos, aumentar el salario en la cantidad indicada por la formula usual –inflación más productividad–, lo único que hará es confirmar que la inflación se le salió de las manos al BANREP, pues la gente ya no fija los precios de acuerdo a lo que dice el BANREP. De otro lado, los sindicatos sugieren un aumento del 10% al 12% bajo el argumento de mantener la capacidad adquisitiva del trabajador y reconocer la disminución del salario mínimo con respecto a la productividad. Finalmente, está el gobierno, quien, en los últimos años, ha fijado el aumento por decreto siguiendo la regla habitual de inflación más productividad.

Es sorprendente ver cómo el BANREP y algunos analistas no han captado la situación. El BANREP ha aumentado la tasa de interés de forma drástica con el fin de frenar la inflación; sin embargo, no lo logra. En primer lugar, la causa de la inflación actual no es de demanda, es decir, la inflación actual no existe porque la gente esté comprando o invirtiendo de más. Por el contrario, la inflación actual es causada por la oferta, es decir, el precio de venta aumenta por problemas en la producción como el aumento del precio de los insumos importados por la devaluación o malas cosechas causadas por el fenómeno del Niño. En este sentido, se puede ver que el gobierno está atacando el problema de forma indirecta pues no ataca a las causas. Naturalmente, el gobierno no puede controlar el clima, pero sí puede intervenir en el precio de los bienes e insumos importados puntualmente, aumentando la oferta de dólares en la economía para que su precio baje.

Los analistas que sugieren aumentar el salario mínimo por debajo de la inflación están asumiendo que los fenómenos transitorios son permanentes Tanto el fenómeno del Niño como la devaluación no durarán para siempre. Es absurdo esperar que la inflación del 2016 sea mayor a la del 2015. En primer lugar, el fenómeno del Niño ya tendría que haber terminado para el segundo semestre entonces los precios de los alimentos ya no tendrían que subir; por otra parte, la tasa de cambio debería estabilizarse. Incluso si se estabiliza a $3500 pesos por dólar, la inflación se disminuye pues lo que genera inflación es la devaluación. Si la tasa de cambio se mantiene relativamente estable no habrá mayor presión inflacionaria.

Por otra parte, el escenario actual de tasa de interés al 5,75% con un aumento del salario mínimo por debajo de la inflación es uno muy malo. En primer lugar, la subida de la tasa de interés disminuye la inflación a costa de una reducción en la demanda y en el crecimiento de la economía, y si a esto se le suma un aumento del salario mínimo por debajo de la inflación, se garantiza una disminución en el poder adquisitivo del trabajador y, por ende, este consumirá menos que en años anteriores, generando otra presión contractiva para la economía y generando más desempleo.

Para concluir, es evidente que las acciones del BANREP no fueron las adecuadas pues no se atacó al problema de la devaluación, aunque si se generó una contracción en la demanda que logró disminuir la inflación. Sin embargo, si se intervenía el mercado cambiario en vez del monetario, los efectos sobre el crecimiento y el desempleo hubieran sido más leves. Dado que la tasa de interés ya se aumentó y sus efectos se verán a lo largo de los próximos 3 años se sugiere que el aumento del salario mínimo sea un poco mayor al de la regla habitual de inflación más productividad. Es decir, un aumento entre 7,5%y 7,8% del salario mínimo seria adecuado con el fin de minimizar los efectos en la demanda agregada por la disminución de la inversión mediante un leve aumento en el consumo.

La discusión sigue abierta, aporta en la comunidad.

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Escrito por: Julián Roa.

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